Por Zack Orsborn
Perdí mi conexión con mi energía creativa en medio del enmarañado laberinto de la vida: una pandemia, un matrimonio fracasado que se precipitaba hacia el divorcio, una caída en una colorida gama de adicciones y la lentitud del agotamiento.
Sentía las entrañas como un cenicero. Estaba tan sobreestimulada que, en un momento del confinamiento, el canto de los pájaros me daban ganas de arrancarme la piel.
Insensible, renuncié a mi verdadero yo: una persona curiosa, ambiciosa y creativa. Todos somos creativos, por mucho que creas que se te da mal dibujar. El simple hecho de existir, resolver problemas, comunicarnos... todo es creativo. Sin creatividad, pierdes tu verdadera esencia.
Por un milagro, logré reconectar con mi lado creativo al encontrar una aplicación para crear hábitos llamada Fabulous. Me proporcionó una estructura para recuperar energía mediante retos y tareas que dieron pie a un experimento casi obsesivo: ¿Cómo puedo mantener una energía creativa constante sin agotarme, para así permanecer conectada con mi verdadero ser en todo momento?
Así fue como desarrollé los Cuatro Códigos de la Energía Creativa.

CONDICIÓN
Odiaba hacer ejercicio, sobre todo al crecer en un pequeño pueblo de Misisipi, donde el único ejercicio "saludable" era el fútbol americano. El trauma de ser el blanco de la difamación en "Smear the Queer" me mantuvo alejado.
Entonces descubrí los paseos diarios por la naturaleza. Odiaba la monotonía de la cinta de correr. Necesitaba ver los árboles mecerse, escuchar a los pájaros (sí, los perdoné), sacudirme la autocompasión reprimida.
El objetivo no es perder peso, sino reconectar con tu cuerpo de forma suave. Un paseo por Overton Park te sentará de maravilla. Igual que bailar un poco.
CLARIDAD
Una vez que logré acostumbrarme a caminar con regularidad, descubrí la meditación y la escritura reflexiva. La meditación lo cambió todo para alguien que ha estado expuesta a la tecnología desde los nueve años. Aprendí a escuchar mi respiración, a reeducar mi mente y a comprender que los pensamientos son solo eso, pensamientos, no la realidad.
Escribir en mi diario me ayudó a exteriorizar ansiedades, miedos y pensamientos negativos. Cada sesión de escritura libre me acercó a mi verdadero ser, que me susurraba: Naciste para crear.
EMBARCACIONES
Cuanto más creas, más energía obtienes. Un garabato, un verso de un poema, el tarareo de una melodía: todo cuenta. Esperar la inspiración genera presión. Crear pequeñas cosas a diario te mantiene enfocado. Leer o explorar nuevos medios también puede estimular tu creatividad.
COMUNIDAD
Esto fue lo que más tiempo me llevó. Aislado durante mi infancia, recurrí a las sustancias y a las aplicaciones de citas para simular intimidad, creando solo una falsa identidad. Los grupos de recuperación me enseñaron a compartir, recibir apoyo y cuidar de los demás, lo cual, a su vez, impulsó mi energía creativa. El miedo agota la creatividad más que cualquier otra cosa.
TODOS LOS CÓDIGOS, JUNTOS
Un día típico utilizando los Cuatro Códigos se ve así:
- Estiramiento matutino de 5 minutos (Condición)
- Diario de flujo de conciencia (Claridad)
- Trabajo de proyecto enfocado (Artesanía)
- Meditación de mediodía de 15 minutos (Claridad)
- Una hora de lectura o aprendizaje sobre arte, creatividad o espiritualidad (Manualidades).
- Caminata o trote rápido de 30 minutos (Condición)
Alineada con los Cuatro Códigos, honro la sacralidad de la creatividad, cultivo mi mejor versión y me esfuerzo por hacer del mundo un lugar mejor a través de la creación.


